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Capítulo 8




Viviendo momentos inesperados


Inicia su cuarto ciclo de quimioterapia, 2 de julio, cama 327…
Para estas fechas, la salud de Sarita iba en ascenso, los tratamientos estaban respondiendo satisfactoriamente, los efectos post-quimios no eran tan agresivos en ella…..comenzaba a sentir mucha paz en mi corazón, a descansar de esta opresión que me estaba angustiando estos meses atrás…….Disfrutar a mi hija era la prioridad, que ella estuviera bien, mi anhelo….

Gracias a Dios el permitió que Sarita pudiera volver caminar, correr, comer perfectamente, bromear como solía hacerlo e inclusive enojarse como solo ella lo hacía y todos esos detalles que la identificaban me hacía tan dichosa, salíamos a la iglesia con muchos deseos de alabar a Dios, y era una bendición llevarla y dar testimonio de su vida de lo que Dios había hecho en la vida de Sarita hasta esos momentos.

Para finales de septiembre, comienza las complicaciones, ingresa al hospital por fuertes temperaturas, que no las podían controlar…..le detectan una neumonía la cual fue atendida oportunamente, pero lo que más asusto a los médicos….fue algo que nadie esperaba….una gran bola en el abdomen…pensando fuera un tumor, le mandan hacer una ecografía, para eso esa noche que me dan esa noticia fue muy devastador para mí que en esos momentos me encontraba sola con mi hija, ella días pasados había sufrido de un dolor abdominal constante, enseguida de altas temperaturas, que fue lo que me motivo a llevarla a la clínica en varias ocasiones, pero la tercera vez decidieron hospitalizarla, cuando me dicen lo de la bola….me afligí e inmediatamente me puse a llorar e implorar a Dios por la vida de mi hija, le pedí  que no se la llevará, era mucha mi agonía que Dios escucho mi oración y fue contestada al siguiente día, cuando íbamos a que le hicieran la ecografía confiando en Dios, la doctora que le estaba haciendo la ecografía me pregunto, y que estamos buscando, le comente lo que en la radiografía habían visto los médicos, y comenzó a explorar todos sus órganos, me dijo no veo nada de lo que usted refiere, pero deje hablarle a otro doctor e hizo lo mismo y checo y re checo, y no encontró nada, me comento, mire aquí no veo absolutamente nada, y si había bola ya no la hay, puedo asegurarle e inclusive no requiere que se le haga un tomografía, es mas pongo mis manos en el fuego que aquí no hay nada, e inmediatamente salimos mi hija y yo de ahí, y dándole gracias a Dios por ello, sabía que esto era obra de Dios nada más, cuando hablo que el Dr. Siller, y todo los demás medico, no quedaron conformes y le mandaron hacer otra radiografía, y salió limpia, ya no había ninguna bola, en esa semana fue el tema de conversación de todos los residentes, para nosotros sabíamos que esto era para dar testimonio de sus maravillas, en esa ocasión estuvimos en el hospital alrededor de 20 días, como las temperaturas de 39 grados y muy insistentes, con más de 10 días continuos y esto hizo que los médicos ordenaran estudios de cultivos en la sangre, porque esto ya era otra cosa, al cabo de 5 días se determinó que traía una bacteria llamada Staphylococcus aureus, es una bacteria de hospital, esto le provoco que su sistema inmunológico decayera, y necesitara donaciones de sangre y plaquetas, su semblante era notablemente diferente, su carita pálida y su cuerpo tan delgado, me angustiaba verla así, y ver que todas las noches a la misma hora comenzaba a temblar de una manera que deseaba entender su sentir, …esos 20 días no me separe de ella ni un instante, ahora sí que probé las noches a su lado, acostarme en el piso, nada saludable, y llena de bacterias, solo por la misericordia de Dios me libro de alguna enfermedad, pero no me importaba nada, solo estar con mi hija, cuidarla, entenderla, y ver su carita de felicidad el verme quedar ahí.

Con ella, hice grandes amistades que han dejado escrito en mi diario vivir, su amistad, su mano amiga que atravesando el mismo dolor, de ver a nuestros hijos en el hospital, crecía en mi interior, la necesidad de ayudar a otros, fue entonces que decidir hacer una lista, con mucho cariño y con un anhelo de que estos niños tuvieran una larga vida, estuvieron en mis oraciones y en mi corazón.
Con el paso de los días esta bacteria fue radicada,  deciden darla de alta, fue entonces que pudimos tener una cita con neurocirugía, para que valorara la ultima resonancia de Sarita, y antes de salir esa ocasión nos pudieron confirmar que Sarita ya era candidata a cirugía, ya que una gran parte de la tumoración era masa quística y esa podía ser removida, eso nos dio una esperanza más larga de vida para nuestra hija, era algo excepcional, el Dr. Siller, estaba muy contento con los avances en ella, y eso nos alentó mucho a toda la familia, además que descubrimos que otra noticia favorable, ella podía mover sus ojos totalmente para ambos lados, tenía dañado el sexto par de sus ojos, y esto era algo milagroso que ella pudiera mover sus ojos,  así que mi hija tenía cita en una semana y sería hospitalizada para su 7º ciclo de quimioterapia…